Palabras del Espíritu Santo

Dirigíos a Mí. Sabréis, conoceréis y obtendréis la salvación porque conoceréis la Verdad.

(CEV) "Los Quadernos 1943", p. 198

Doctrina y Verdad El Espíritu Santo dice: "(Isaías 45, 11.16.18.19.21.23) Que no deje de llamarte la palabra de El que es Sabiduría y Amor de Dios, El que eternamente se difunde por todo lo creado para consagrarlo a Dios, El que con su fuerza presidió todas las obras de nuestra Trinidad y que no es ajeno a todo lo que es santo en el tiempo y en la eternidad, porque Yo soy el Santificador, El que os purifica con su don de siete partes, El que os conduce a Dios y os lo hace conocer a través de sus designios en la Tierra y de su gloria en el Cielo.

Yo soy la Sabiduría de Dios. Soy Aquél al que la Segunda Persona de nuestra santísima Trinidad llama "Maestro de todas las verdades, El que no os hablará de Sí mismo, sino que os dirá todo lo que ha oído y os anunciará el porvenir"'.

¡Oh vosotros, los que intentáis conocer más aún de lo que es necesario!, he aquí quién es el que puede daros ese conocimiento que anheláis. Soy Yo. Yo, Luz de la Luz; Yo, Espíritu del Espíritu; Yo, Inteligencia de la Inteligencia, soy el custodio, el depositario de todas las verdades pasadas, presentes y futuras, el conocedor de todos los decretos de Dios, el administrador del fulgor divino para los hombres.

Yo soy Aquél cuyo consejo no está ausente en las obras del Creador; El que no está ausente en el decreto de la Redención, y que tampoco está ausente para vosotros, pues está a vuestro lado para aconsejaras y guiaros, con dulce amor, cuando convertís en un acto cumplido la voluntad propuesta por el Padre. Y soy todavía más. Soy el Amor que os inspira cuanto os hace merecer el abrazo de Dios y que, por sendas de santidad, os conduce a su regazo.

Como una misericordiosa nodriza, os crío y educo vuestra incapacidad de recién nacidos a la Vida. Os estrecho entre mis brazos para daros el calor que os haga asimilar la dulcísima leche de la Palabra de Dios y la haga vida en vosotros. Yo mismo os hago escudo contra los peligros del mundo y de Satanás porque el Amor es una fuerza salvadora.

Yo os guío y os sostengo y, como maestro de amorosa paciencia, os instruyo. Hago de vosotros - que sois lentos y torpes, pusilánimes y débiles - héroes y atletas de Dios. Hago de vosotros - que sois pobres de espíritu - reyes del espíritu, porque cubro vuestro espíritu con mi divino resplandor y lo elevo a un trono, el más grande, porque es de santidad eterna.

Mas, para conocerme, es necesario no albergar idolatría en el corazón. Es necesario creer en lo que Yo he santificado. Es necesario creer en las verdades que Yo he iluminado. Es necesario alejarse del error.

Es necesario buscar a Dios allí dónde Él está y no donde está el Enemigo de Dios y del hombre. ¿Queréis conocer la Verdad? ¡Oh! ¡Venid a Mí! Sólo Yo puedo decírosla. Y, para no turbar vuestra humana debilidad y vuestra relatividad, os la digo del modo que mi bondad sabe que es adecuado para vosotros.

¿Por qué amáis lo tortuoso, lo complicado, lo tenebroso? Amadme a Mí, que soy simple, coherente, luminoso, que soy gozo de Dios y del espíritu.

¿Queréis conocer el futuro del espíritu? Pues Yo os lo enseño hablándoos de la eternidad que os espera en una beatitud que no alcanzáis a concebir y en la que, tras esta hora de pasaje, esta única hora de pasaje por la Tierra, reposaréis en Dios de todos los afanes, de todos los dolores; olvidaréis el dolor porque poseeréis el Gozo. Y aunque el Amor - que en el Cielo es más vivo que en cualquier otro lugar - os haga palpitar por los sufrimientos de los vivos, no será piedad que provoca dolor, sino sólo amor activo, que en sí es gozo.

¿Queréis conocer la perfección del Creador en las cosas, los misterios de la creación? Puedo explicároslos Yo; Yo, que por ser Sabiduría, "fui el primero en salir de la boca de Dios, fui la primogénita entre todas las criaturas"'; Yo que existo en todo lo que existe, porque todo lleva impreso el sello del amor y Yo soy el Amor.

Mi Ser se difunde por todo el Universo; mi Luz baña los astros, los planetas, los mares, los valles, los prados, los animales; mi Inteligencia se expande por toda la Tierra, instruye hasta a los más lejanos, lleva a todos un reflejo de lo Alto, les prepara a la búsqueda de Dios; mi Caridad penetra como el aire y conquista los corazones.

Atraigo a Mí a los justos de la Tierra y también envío reflejos de este santo Dios vuestro a quienes son rectos pero no conocen al Dios verdadero; por lo tanto, en todas las religiones reveladas hay una corriente de Verdad que Yo, El que riega y fecunda, puse en ellas.

Además, cual potente surtidor de eterna fuente, Yo desbordo los confines de la Iglesia Católica de Cristo y, por medio de la Gracia, de los siete dones y de los siete sacramentos, hago de los católicos fieles, de los siervos del Señor, de los elegidos para el Reino, de los hijos de Dios, de los hermanos de Cristo, dioses cuyo destino es tan sublime que se enfrenta cualquier sacrificio para merecerlo. Dirigíos a Mí. Sabréis, conoceréis y obtendréis la salvación porque conoceréis la Verdad.

Apartaos, apartaos del error, que no os concede alegría ni paz.

Plegad la rodilla ante el Dios verdadero, ante El que habló en el Sinaí y evangelizó en Palestina; ante el Dios que os habla a través de la Iglesia que Yo, Espíritu de Dios, erigí en Maestra.

No existe otro Dios más que Nosotros, que somos Uno y Trino. No existe otra Religión más que nuestra religión secular. No existe otro futuro en la Tierra y fuera de ella más que el que se lee en los Libros santos.

Todo lo demás es sólo Mentira cuyo destino es ser desenmascarada por El que es Justicia y Verdad. Pedidnos la Luz a nosotros, que somos Potencia, Palabra y Sabiduría, para no seguir recorriendo tortuosos senderos de muerte y poder acudir también vosotros, los errabundos, al camino que dio la salvación a quienes causaron placer a Dios por su fe humilde, sabia, santa, y que por ello fueron hechos santos».

 

Maria Valtorta:
Los cuadernos. 1943; 1944; 1945

Maria Valtorta: Los Quadernos 1943
Maria Valtorta: Los Quadernos 1944
Maria Valtorta: Los Quadernos 1945
Maria ValtortaLos Cuadernos recogen escritos sobre temas ascéticos, bíblicos, doctrinales, de crónica autobiográfica, además de descripciones de escenas evangélicas y de martirios de primeros cristianos.
Contenido tomado de la obra de María Valtorta con el permiso del "Centro Editoriale Valtortiano Srl". - Viale Piscicelli, 89/91 - 03036 Isola del Liri, (FR - Italia), www.mariavaltorta.com, que tiene todos los derechos sobre las obras de Maria Valtorta

coronavirusLa verdad sobre el Coronavirus

God the Father1 de Mayo, 2020 - Dios Padre: “El día de hoy los invito a darse cuenta de que este virus –el coronavirus– no es una enfermedad ordinaria. Ha sido creada por el ingenio humano para atacar específicamente a las personas mayores y a las que tienen discapacidades físicas. Este es el plan de las futuras generaciones para purificar la raza humana en todo el mundo. Por accidente, fue lanzado a la población en general antes de tiempo. Los responsables estaban esperando a que en su País (EE.UU) hubiera autoridades de gobierno en funciones menos competentes. Aún así, el daño que se proponían se está desencadenando en toda la raza humana.”

“Les digo estas cosas para ayudarlos a darse cuenta del mal subyacente que está en acción y oculto en los corazones en estos tiempos. No pueden dejarse confundir por cualquier giro de los acontecimientos. En todas las situaciones, Yo tengo el dominio. Nadie tendrá poder sobre ustedes que sea más poderoso que su Padre Eterno. Por lo tanto, anímense con este conocimiento. Si ustedes perseveran en la verdad, ya han cargado sus armas contra lo que aparenta ser y las han descargado con la verdad.” (Fuente: Amor Santo)

Ayuda al Señor a difundir Su voz, el tiempo se está acabando

Haz que estos mensajes de fe, esperanza, salvación, defensa contra el mal (por correo electrónico, prensa, Facebook, Twitter y otros medios de comunicación) sean conocidos por tus seres queridos, tus amigos y todas las personas con las que entras en contacto que buscan la salvación o que están en peligro de perderse eternamente. El Señor concede grandes gracias y bendiciones a los de buena voluntad que, según sus propias posibilidades, quieren colaborar con Su Plan de Salvación. Quien ayude al Señor a salvar un alma predestina la suya, independientemente del resultado.