Apariciones de Nuestra Señora en Garabandal, 1961, España

El Aviso, El Milagro, El Castigo. El aviso será fruto de la justicia de Dios y de Su misericordia. De Su justicia, porque nos va a purificar de nuestros pecados

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Garabandal: El lugar

 

San Sebastián de Garabandal es una aldea de unos 300 habitantes, en la cordillera cantábrica de la provincia de Cantabria, norte de España. Esta pasó desapercibida hasta el 18 de junio, de 1961 en que todo cambió en este rincón perdido: millares de personas, impulsadas por la devoción, la esperanza y, algunos, por  curiosidad, comenzaron a fluir, en forma ininterrumpida, hacia la pobre aldea a la que un periodista Navarro ha llamado el "Lourdes Español".

Garabandal es un remanso de paz y belleza campestre. Es el término de un angosto pero precioso camino que serpentea primero por los valles y después por las faldas de majestuosas montañas. En el camino, no pocos en nuestro autocar se impresionaron no solo de la belleza sino por el miedo a las curvas y los precipicios. Pero no se perdió la paz y la anticipación. Pareciera que íbamos mas allá de este mundo, hasta el cielo. Pero al cielo se va rezando y confiando. En los años sesenta casi nadie había oído de Garabandal. No está camino a nada. No había ni teléfono. La mayoría de los habitantes eran fieles católicos. Al acostarse el sol, una mujer siempre caminaba por las calles tocando una campana para recordarles rezar por las almas del purgatorio y al mediodía la campanas de la iglesia sonaban para hacer pausa en el trabajo y rezar el Ángelus.

 

 

 

Garabandal: La visita de un Ángel

 La tarde del 18 de Junio de 1961, cuatro niñas, Conchita González, Mari Loli Mazón y Jacinta González de doce años de edad y Mari Cruz González de once, se encontraban en el sitio llamado "La Calleja", comiendo muy entretenidas las manzanas que -travesuras de niñas- habían cogido del manzano de la casa del Maestro sin permiso. Un ruido semejante a un trueno les hizo levantar la vista. En ese momento vieron un Ángel resplandeciente de luz, el cual, poco después, desapareció de repente sin decir palabra. Las niñas, muy asustadas corrieron a la Iglesia de la Aldea. La palidez de sus rostros suscitó cierta curiosidad ; ellas contestaron que habían visto al Ángel, dando así a conocer la misteriosa aparición. Durante el transcurso de los próximos doce días, el Ángel volvió a aparecérseles ocho veces más. El 1º de julio les anuncia que al día siguiente, Domingo, se les aparecería la Stma. Virgen bajo la advocación del Carmen.

 

 

 

Garabandal: Nuestra Señora del Carmen

Como la noticia se propagó velozmente, el Domingo 2 de Julio de 1961, numerosas personas, entre ellas varios sacerdotes, acudieron a la Aldea para presenciar el acontecimiento. Alrededor de las 6:00 p.m., las niñas se encaminaron hacia el lugar donde se les había aparecido el Ángel anteriormente; pero, poco antes de llegar, la Stma. Virgen se les aparece acompañada de dos ángeles idénticos, como gemelos, uno a cada lado. Las niñas reconocieron a uno de ellos por ser el mismo que se les había aparecido antes, el cual sería identificado posteriormente como San Miguel Arcángel. A la altura de la Virgen se percibía un Ojo grande que parecía el Ojo de Dios, símbolo de la constante Misericordia de Dios sobre nosotros. El tono de la conversación de las niñas con la Madre del Cielo fue familiar y espontáneo. Por último, la Virgen rezó el Rosario con ellas para enseñarlas a hacerlo bien. La Madre de Dios continuaría apareciéndose durante los próximos cuatro años (hasta el 13 de Noviembre de 1965), y con frecuencia varias veces al día. Se calcula que el número de las apariciones asciende a dos mil.

Viene con un vestido blanco, el manto azul, la corona de estrellas doradas, las manos estiradas, con un escapulario marrón, salvo cuando lleva al niño en brazos; el pelo largo, castaño oscuro, con raya en medio; la cara alargada, con nariz muy fina; la boca muy bonita, con labios un poco gruesos; aparenta unos 17 años y es más bien alta”. Esta es la descripción que hicieron las niñas de la Señora que comienza a manifestárseles desde el domingo 2 de julio. La primera vez se apareció acompañada de dos ángeles, el Arcángel San Miguel y otro que las niñas no supieron identificar. Se presentaba bajo la advocación de la Virgen del Carmen. Las videntes sentían una especie de “llamada”, una voz interior que las avisaban del momento en que tenían que dirigirse al lugar habitual de la cita con la Madre de Jesús. El sacerdote pudo comprobar que las cuatro niñas salían a la misma vez de sus respectivas casas corriendo hacia “la calleja”.
 

 

 

Garabandal: Características de los éxtasis

A las niñas les era posible predecir las apariciones porque éstas iban precedidas de tres "llamadas" que ellas percibían interiormente, y cuya intensidad era cada vez mayor. Durante los éxtasis ¡cuántas veces sus rostros adquirían una expresión angelical! E innumerables veces cayeron de rodillas sobre los adoquines o las piedras del camino, pero nunca se hicieron el más leve daño. También se les dilataban las pupilas, y caminaban con la cabeza completamente echada hacia atrás, y, fuese por breves minutos o por largas horas, jamás sufrieron lesión muscular o fatiga alguna. Igualmente, permanecían insensibles a cualquier contacto físico, incluso a los pinchazos y las quemaduras de cerillas. Cuando durante las apariciones nocturnas se les enfocaban directamente sobre la cara potentes reflectores, mantenían los ojos abiertos sin pestañear y con las pupilas dilatadas. El peso que adquirían sus cuerpos durante los estados extáticos era tal que, en una ocasión dos hombres trataron de levantar a una de las niñas, pero no pudieron lograrlo, sin embargo, ellas entre sí se alzaban las unas a las otras con suma facilidad para acercarse a besar a la Stma. Virgen.

 

 

 

Garabandal: Las caídas y marchas extáticas,
y las levitaciones, desafían las leyes físicas

A medida que se desarrollaron las apariciones surgió un nuevo fenómeno: el de las caídas extáticas. Durante los éxtasis, y estando las niñas de pie, de repente comenzaban a inclinárse hacia atrás hasta quedar en posición horizontal al nivel del suelo pero sin tocarlo. Al incorporarse lo hacían sin apoyarse en las manos. Las fotografías muestran que, cuando asumían esta postura, la falda no se les levantaba indecorosamente. Cuando las cuatro niñas caían en éxtasis a la misma vez, todos sus movimientos se realizaban con una sincronización perfecta. Uno de los más valiosos testigos, el Canónigo don Julio Porro Cardeñoso, lo compara a la sincronización de las luces de un salón de conferencias que con un solo botón se apagaban simultaneamente.

Las posturas que adoptaban las niñas durante las caídas extáticas tenían un sello sobrenatural, por lo cual algunos testigos oculares las han descrito como "esculturas de gran belleza". Otro rasgo característico de los éxtasis fue el de las marchas extáticas: Las niñas caminaban con la cabeza echada hacia atrás sin mirar a donde se dirigían, agarradas del brazo, tanto por caminos difíciles como por terrenos empinados, y a veces a un paso tan acelerado, que a aquellos que trataban de seguirlas de cerca les resultaba imposible mantenerse a la par que ellas. Otro testigo, la Srta. Asunción de Luis, describe en una declaración por escrito, fechada el 18 de marzo de 1962, uno de esos "vuelos" por la pedregosa y escarpada senda que conduce desde la aldea hasta el lugar llamado "Los Pinos", situado en una colina desde donde se domina la aldea: "...La niña subió por la senda y descendió nuevamente de espaldas a una velocidad increíble".

Asimismo, en cualquier momento durante estas marchas veloces, las videntes podían detenerse instantáneamente desafiando las leyes físicas, mientras que las personas que las seguían continuaban avanzando antes de poder parar, lo mismo que le ocurriría a un automóvil que tratase de frenar violentamente. En algunas ocasiones la marcha de las niñas se asemejaba a los aviones en vuelo, ya que se deslizaban por el terreno con los brazos abiertos, tocando el suelo con la punta del pie solamente. Cabe notar que en estas ocasiones no sudaban, ni les faltaba el aire, ni se les alteraba el pulso. Un día, estando Conchita en su casa, tumbada en éxtasis, se comprobó estaba en levitación al pasar un guardia civil su arma (el fusil) por debajo de la vidente. El P. Ramón Mª Andreu, vio a Mª Loli y Jacinta elevarse unos 2 metros sobre el suelo de la Iglesia, un 17 de Agosto. Al día siguiente, en distintos momentos de marcha extática, Mª Loli, Conchi y Jacinta realizaron tramos de su marcha por el aire.

 

 

 

Garabandal: La Virgen besa objetos religiosos

Desde el inicio, las niñas comenzaron, a petición de la Virgen, a presentarle objetos -al principio piedrecillas del camino- para que Ella los besase. El público al darse cuenta, comenzó a darle a las videntes distintos objetos, como Rosarios, Crucifijos, medallas y anillos de matrimonio. La gente, a veces, colocaba esos objetos encima de una mesa, o los hacían llegar a las niñas por medio de terceros; pero invariablemente, éstas, guiadas por la Stma. Virgen durante el éxtasis, devolvían el objeto apropiado a su dueño respectivo sin equivocarse. Antes de su última visita a Garabandal, la Stma. Virgen le había pedido a Conchita que trajese objetos para Ella besarlos. Después de hacerlo le dijo: "Mi Hijo, por medio de este beso que he dado aquí, hará prodigios. Repártelos a los demás". Promesa que no ha dejado de cumplirse, ya que son innumerables las conversiones y las curaciones de orden físico que, en los cinco continentes, se atribuyen a la intercesión de la Virgen por medio de su beso.

 

 

 

Garabandal: Primer mensaje de la Stma. Virgen al mundo

Estos fenómenos de orden sobrenatural no constituyen un fin en sí mismos, sino que han sido el medio del cual se ha valido Dios para atraer la atención del hombre hacia un Mensaje apremiante. El 4 de Julio de 1961, la Stma. Virgen dio un mensaje al Mundo, que habría de hacerse público el 18 de Octubre de ese mismo año. A pesar de la lluvia, unas tres mil personas se congregaron en Garabandal aquel 18 de Octubre para escuchar el Mensaje, redactado por las niñas con las siguientes palabras:

"Hay que hacer muchos sacrificios y mucha penitencia y tenemos que visitar mucho al Santísimo. Pero antes tenemos que ser muy buenos. Y si no lo hacemos nos vendrá un castigo. Ya se está llenando la copa y si no cambiamos nos vendrá un castigo muy grande".

Es deseo expreso de la Virgen que este mensaje se de a conocer en todo el mundo.

 

 

 

Garabandal: El Milagro de la Comunión visible

Las niñas habían pedido insistentemente a la Virgen que obrase un Milagro a fin de que la gente creyera. Finalmente, un día el Ángel le comunicó a Conchita que en cierta fecha que le indicaría la Virgen, cuando él le trajese la Comunión -que hasta ese momento siempre había sido invisible a los ojos de cualquier observador- ese día, al momento de ella recibirla sobre su lengua, la Hostia se haría visible, y que lo anunciaría con 15 días de antelación. En la madrugada del 18 de Julio de 1962, Conchita cayó en éxtasis en su casa, salió fuera, dobló la esquina y cayó de rodillas en la calle contigua. Un buen número de personas se apretujaba a su alrededor para poder ver. Conchita rezó el "Yo Pecador", esperó un momento, abrió la boca y sacó la lengua. Los testigos más próximos pudieron comprobar que no había nada en ella. De repente, una Hostia Blanca y resplandeciente se vio aparecer sobre su lengua. Uno de los testigos, Alejandro Damians, que filmó los últimos momentos, a pesar de no ser un profesional de la fotografía, y de la mínima luz existente que provenía de una pequeña linterna, lo ha descrito así, despejando la menor sombra de duda: "...No dio la sensación de haber sido depositada, sino más bien de haberse materializado allí, a una velocidad mayor de la que el ojo humano puede captar".

 

 

 

Garabandal: Segundo Mensaje

La Santísima Virgen comunicó su "segundo mensaje" cuatro años después, hacia el final de las apariciones. Nuestra Señora le dijo a Conchita el 1ro de enero, de 1965 que el Arcángel San Miguel se aparecería el 18 de junio y le daría un mensaje en su nombre, a todo el mundo. Por mediación de San Miguel, Nuestra Señora se quejó de que no se hubiere hecho caso a su primer mensaje y advirtió al mundo que éste sería el último. Dijo la Virgen:

"Como no se ha cumplido y no se ha hecho conocer al mundo mi mensaje del 18 de octubre, de 1961, os diré que éste es el último; antes la copa se estaba llenando ahora está rebosando. Los sacerdotes van muchos por el camino de la perdición, y con ellos llevan a muchas más almas. A la Eucaristía cada vez se le da menos importancia. Debéis evitar la ira de Dios sobre vosotros con vuestros esfuerzos. Si le pedís perdón con vuestras almas sinceras El os perdonará. Yo, vuestra Madre, por intercesión del Ángel San Miguel, os quiero decir que os enmendéis. Ya estáis en los últimos avisos. Os quiero mucho y no quiero vuestra condenación; pedidnos sinceramente y nosotros os lo daremos, debéis sacrificaros más; pensad en la pasión de Jesús".

"La copa se está llenando".  El pecado no está en desacatar el mensaje de Garabandal sino en rechazar el Evangelio que nos comunicó Jesucristo por no vivirlo de corazón. Sin la redención de Cristo vamos a la perdición.  Garabandal no dice, ni puede decir, nada nuevo.  Es un aviso sobre la importancia de vivir la fe que ya se nos ha dado en la Iglesia.

"Yo, vuestra Madre", la Santísima Virgen se presenta como Nuestra Madre, confirmando lo que ya Cristo en la cruz nos había legado: "mujer, ahí tienes a tu hijo" (Jn 19, 26); y nos pide e insiste que nos sacrifiquemos más y que meditemos la pasión de Su Hijo y volvamos a la Eucaristía con fervor.

Se insiste que la copa esta rebosando y que "los sacerdotes, muchos van por el camino de la perdición y con ellos llevan a muchas más almas", frase, que para el año de 1965 no resultaba del todo clara, pues el Concilio Vaticano II terminaba con una gran esperanza para la mayoría de los católicos, y en especial para los cardenales, obispos y sacerdotes. Este optimismo no dejaba adivinar la gran crisis de fe y la infidelidad de miles de almas consagradas que iba a padecer la Iglesia en los años siguientes: Desde 1965, de los 400,000 sacerdotes con que contaba la Iglesia, unos 90,000 dejaron el ministerio. Esta hemorragia fue provocada por ciertas corrientes de pensamientos avanzados que pretendían interpretar "liberal" y "progresivamente" las enseñanzas del Concilio Vaticano II. Así, los efectos no se hicieron esperar:

El "Depósito de la Fe", los dogmas, y la moral cristiana serán atacados. Recordemos las oposiciones violentas y tan comunes contra las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia sobre la regulación de la natalidad (Humanae Vitae), el aborto, la doctrina social de la Iglesia, la catequesis, la autoridad papal, las cuestiones concernientes a la Eucaristía, penitencias, resurrección, en fin, toda la doctrina.

Tal es la situación, que el Papa Pablo VI habló en enero, de 1976 sobre "la traición de los clérigos". También en otra ocasión dijo,"se creía que después del concilio vendría un día de sol para la historia de la Iglesia, pero por el contrario, ha venido un día de nubes, tempestad y oscuridad, porque ha intervenido el poder adverso: Satanás" (29-6-1972). "A la Eucaristía cada vez se le da menos importancia", anuncio profético que ha llevado a una perdida de la fe en la presencia real de Cristo y a una irreverencia al celebrar los Santos Sacramentos por parte de los sacerdotes

 

 

 

Garabandal: El Aviso

El 1 de enero, del año 1965, Conchita tuvo una nueva aparición de la Señora quién habló del "aviso" para que el mundo se enmiende.

Conchita nos dice: "No puedo decir en qué va a consistir, pues Ella no me ha ordenado decirlo. Y ¿cuándo será?, no me lo ha dicho, así que no lo sé. Si sé que será visible para todo el mundo; será obra directa de Dios y tendrá lugar antes del milagro. Yo no sé si morirán personas. Únicamente pueden morir, al verlo, de impresión."

En una de sus cartas habla así sobre el aviso:

"Ese aviso es como un castigo, para los buenos y los malos: para los buenos, para acercarlos más a Dios y para los malos, para anunciarles que viene el fin de los tiempos y que estos son los últimos avisos."

 

 

 

Garabandal: El Castigo

El aviso será fruto de la justicia de Dios y de Su misericordia. De Su justicia, porque nos va a purificar de nuestros pecados; de Su misericordia, porque nos dará la oportunidad de una mayor conversión en nuestra vida espiritual. Este aviso será obra de la intervención directa de Dios. El aviso que vendrá al mundo será algo externo a nosotros que sucederá en el firmamento; será vista una luminosidad acompañada de un fuego ardiente que se sentirá en toda la tierra. Internamente, y esto es lo más importante, veremos nuestra conciencia ante la justicia de Dios; lo que hemos hecho mal y lo que hemos dejado de hacer; en una palabra: una especie de juicio particular en vida. También será la corrección de la conciencia del mundo, una purificación antes del Milagro para ver si con el Aviso y el Milagro nos convertimos.
 

 

 

Garabandal: El Milagro

Las niñas han pedido insistentemente un milagro y la Virgen, como en Fátima, les ha dicho: "haré un milagro para que todos crean". En una nota Conchita escribe:

Lo del milagro me lo ha dicho, la Virgen, a mí sola. Ella me ha prohibido decir en qué consistirá. Tampoco puedo decir la fecha hasta ocho días antes. Lo que sí puedo decir es que coincidirá con un acontecimiento de la Iglesia y con la festividad de un Santo mártir de la Eucaristía; será a la ocho y media de la tarde de un jueves; será visible para todos los que estén en el pueblo y en las montañas de los alrededores: los enfermos que asistan sanarán y los incrédulos creerán. Será el milagro mayor que Jesús ha hecho para el mundo. No quedará la menor duda de que es de Dios y para bien de la humanidad. Quedará una señal del milagro, para siempre, en los pinos. Podrá ser filmado y televisado.

Después del Milagro, si el mundo no se convierte, Dios enviará un Gran Castigo sobre la humanidad endurecida e incrédula, salvo, consiguientemente, un pequeño resto que será preservado.

De todo lo que han dicho las niñas en entrevistas y cartas, principalmente Conchita, podemos señalar los aspectos esenciales del milagro.

  • Conchita conoce su fecha exacta, que lo comunicó a Pablo VI, así como al confesor de éste y al Cardenal Ottaviani, Pro-Prefecto del Santo Oficio, hoy Congregación para la Doctrina de la Fe
  • Conchita lo anunciará al mundo ocho días antes de su fecha
  • Transcurrirá menos de un año entre el Aviso y el Milagro
  • Durará entre 10 minutos y un cuarto de hora
  • Tendrá lugar un jueves, a las 8:30 de la tarde
  • Entre los días 6 y 16 de uno de estos tres meses: marzo, abril o mayo
  • Ese día no será fiesta de la Virgen.
  • Coincidirá con el día de la fiesta de una santo mártir en relación con la Eucaristía
  • Coincidirá también con un acontecimiento muy importante, raro, singular, tanto para la Iglesia como para toda la cristiandad, un acontecimiento feliz y venturoso.
  • Será el milagro mayor que Jesús haya hecho para el mundo.
  • Será visible en Garabandal y en las montañas de los alrededores; no podrá palparse pero si podrá ser filmado, fotografiado y televisado.
  • No será necesario que los videntes estén presentes en el momento de la realización de este milagro.
  • Los enfermos que asistan se sanarán y los incrédulos creerán.
  • El Papa verá el milagro
  • "desde donde quiera que esté".
  • El ciego Joey Lomangino recobrará la vista.
  • El cuerpo difunto del Padre Luis María será desenterrado y se encontrará incorrupto
 

 

 

Garabandal: Padre Luis Marie Andreu

Fueron muchos los sacerdotes que acudieron a San Sebastián de Garabandal con el fin de observar a las niñas en éxtasis, entre ellos, un joven jesuita, profesor de Teología, el P. Luis María Andreu. La noche del 8 de Agosto de 1961, el P. Luis se encontraba estudiando un éxtasis. Quienes estaban a su alrededor lo escucharon exclamar cuatro veces "¡Milagro!" y notaron una expresión profunda en su rostro bañado en lágrimas. Es que al P. Luis María le fue concedido ver a la Stma. Virgen y el gran Milagro (véase página siguiente) anunciado por Ella. De madrugada, el P. Luis regresaba en el coche con los amigos que lo habían conducido a Garabandal y de repente se le oye exclamar:

"¡Qué regalo me ha hecho la Virgen! ¡Qué suerte tener una Madre así en el Cielo! No hay que tener miedo a la vida sobrenatural. Hoy es el día más feliz de mi vida".

Pocos momentos después moría el P. Andreu, la única persona que aparte de la niñas, vio el gran Milagro y a la Stma. Virgen durante las apariciones. En una aparición posterior, la Virgen les dijo a las niñas que el P. Luis había muerto de felicidad.

 

 

 

Garabandal: The Last Apparition

 [Escribe Conchita] Estando un día en la iglesia, la Virgen me ha dicho en una locución que la vería el 13 de Noviembre en los Pinos. Me dijo que esto seria una aparición especial para besar objetos religiosos y repartirlos después, ya que tienen gran importancia. ¡Yo estaba con grandes deseos de que llegase ese día, para volver a ver a quien ha sembrado en mí la felicidad de Dios!Durante las Apariciones el Angel venia a darle la Comunión cuando no había Sacerdotes en el Pueblo.

Le decía el Angel: “Reza el -Yo pecador- y piensa que vas a recibir a Dios”, después le daba la Comunión con gran veneración y después de la Comunión rezaba con ella la Oración “Alma de Cristo santifícame , Cuerpo de Cristo sálvame, ….” y finalmente le decía la Virgen, de escuchar a Jesús, darle gracias, pedirle, decirle todo.

Estaba lloviendo, pero a mi no me importó. Subí a Los Pinos y llevaba conmigo muchos rosarios que hacía poco me los habían regalado para repartirlos; y ,como me había dicho la Virgen en la locución, los llevé para que los besara. Subiendo sola a Los Pinos iba diciéndome, como muy arrepentida de mis defectos, que no caería más en ellos, porque me daba apuro presentarme delante de la Madre de Dios sin quitarlos.

Cuando llegué a Los Pinos empecé a sacar los rosarios que llevaba; y estándolos sacando, oí una voz muy dulce, la de la Virgen, que se distingue entre todas, y me llamaba por mi nombre. Yo le he contestado: ¿Que? y en ese momento la he visto con el Niño Jesús en brazos. Venía vestida como siempre y muy sonriente. Yo le he dicho: “Ya he venido a traerte los rosarios para que los beses.” Y Ella me ha dicho. “Ya lo veo.”

Yo traía masticando un chicle, pero cuando la estaba viendo dejé de masticarlo y lo he puesto en una muela. Y Ella ha notado que lo traía, y me ha dicho:

“Conchita, ¿por qué no dejas tu chicle y lo ofreces como un sacrificio por la gloria de mi Hijo?”

Y yo con vergüenza, me lo he sacado y tirado en el suelo. Después me ha dicho:

“¿Te acuerdas de lo que te dije el día de tu santo de que sufrirás mucho en la tierra?, pues te lo vuelvo a decir. Ten confianza en Nosotros y lo ofrecerás con gusto a Nuestros Corazones, por el bien de tus hermanos. Porque así estarás más unida a Nosotros.”

Yo le he dicho: “Que indigna soy, Oh Madre nuestra, de tantas Gracias recibidas por Vos, y todavía venir hoy a mi para sobrellevar la pequeña cruz que ahora tengo”. Ella me ha dicho:

“Conchita, no vengo solo por ti, sino que vengo por todos mis hijos, con el deseo de acercarlos a Nuestros corazones”.

Y me ha pedido: “Dame, para que pueda besar todo los que traes”. Y se lo he dado. Llevaba conmigo una Cruz y la ha besado, y después me ha dicho: “Pásala por las manos del Niño Jesús”, y yo lo he hecho y El no ha dicho nada. Yo le he dicho: “Esta Cruz la llevaré conmigo al convento”, pero no me ha dicho nada. Después de besarlos me ha dicho:

“Mi Hijo por medio de este beso que yo he dado aquí, hará prodigios, repártelos a los demás”, claro, yo así lo haré.

Después de esto me ha pedido le diga las peticiones para los demás, que me habían encomendado. Y yo se las he hecho. Y me ha dicho:

“Dime, Conchita, dime cosas de mi hijos, a todos los tengo bajo mi manto.”

Yo le he dicho: “Es muy pequeño, no cabemos todos”. Ella se ha sonreído.

“¿Sabes, Conchita, por qué no he venido yo el 18 de Junio a darte el Mensaje para el mundo? Porque me daba pena decíroslo yo, pero os lo tengo que decir para bien vuestro y gloria de Dios si lo cumplís. Os quiero mucho y deseo vuestra salvación para reuniros en torno del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¿Verdad, Conchita, que tu me responderás?” y yo le he dicho: “Si estuviese siempre viéndote, sí; pero si no, no lo se, porque soy muy mala.”, “Tu pon de tu parte todo y Nosotros te ayudaremos, como también a mis hijas, Loli, Jacinta y Maria Cruz”

Ha estado muy poco. También me dijo:

“Será la última vez que me veas aquí, pero estaré siempre contigo y con todos mis hijos.” Después añadió: “Conchita, ¿Por qué no vas a menudo a visitar a mi Hijo al Santísimo. Por qué te dejas llevar por la pereza, no yendo a visitarle cuando Os está esperando de día y de noche?”

Como ya he escrito, estaba lloviendo mucho, y la Virgen y el Niño Jesús no se mojaban nada. Yo, cuando los estaba viendo no me daba cuenta de que llovía, pero cuando dejé de verlos estaba mojada. Yo he dicho: “¡Ay, que feliz soy cuando os veo! ¿Por qué no me llevas contigo ahora?” Y me ha contestado:

“Acuérdate de lo que te dije el día de tu santo, al presentarte delante de Dios tienes que mostrarle tus manos llenas de obras hechas por ti en favor de tus hermanos y para gloria de Dios, y ahora las tienes vacías”.

Y nada más. Se ha pasado ese feliz rato que he pasado con mi Mamá del Cielo y mi Amiga, y con el Niño Jesús. Los he dejado de ver pero no de sentirlos. De nuevo han sembrado en mi ánimo una paz y una alegría y unos grandes deseos de vencer mis defectos para conseguir amar con todas mis fuerzas, a los Corazones de Jesús y de María, que tanto nos quieren.

Anteriormente, la Virgen me ha dicho que Jesús no mandaba el Castigo para hacernos sufrir sino para reprendernos de que no le hacemos caso y por ayudarnos. Y el Aviso nos lo manda para purificarnos, para hacernos ver el Milagro con el cual nos muestra claramente el amor que nos tiene; y por eso el deseo de que cumplamos el Mensaje.

Conchita se admiraba de que la Virgen se preocupase de las cosas mas pequeñas de su vida como también lo hace con todos sus Hijos acá en la tierra para llevarnos a Dios y luego vivir para siempre con Dios en el Cielo, ya que Dios es el destino eterno de nuestras vidas.